A continuación expondré ideas que me quedaron resonando y que en su momento me gustaría profundizar e indagar.
Encontré un gran gusto por la dependencia a las pantallas, debido a la preocupación que permaneció, luego de la visualización de un capítulo del podcast de "Más allá del Rosa", con Marcedes y Maite Llamas, psicólogas fundadoras de la Clínica Restart, centro especializado en ansiedad, depresión y dependencia a pantallas para niños y niñas en México.
Las mismas plantean cuestiones claves, que nos invitan a reflexionar críticamente respecto a nuestra realidad, que está muy consumida por lo tecnológico, lo cuál se ha internalizado y naturalizado.
Plantean que el mayor número de internautas (habitantes del internet ) tienen entre 6 y 16 años. En un mundo que deberían de habitar precavidos, por el daño que ocasiona la virtualidad, algo que sin embargo no ocurre debido al ausentismo/desconexión de los adultos en el mundo virtual que consumen sus niños.
Los mismos están aproximadamente entre 5 y 7 horas conectados al internet, dejando de hacer lo que tendrían que hacer a su edad, lo que ocasiona riesgos físicos y psicológicos e incluso de aprendizaje. Un niño que está constantemente jugando o haciendo uso de las redes sociales, ¿en qué momento "oxigena" su cerebro, permitiéndose el aburrimiento? Entendiendo que es necesario un tiempo de tranquilidad, de alejamiento de los estímulos, ya que, en primer lugar, nuestro cerebro no está diseñado para habitar entre tantos estímulos que genera la virtualidad, provocando la famosa "fatiga mental". En segundo lugar, todos sabemos que las mejores ideas surgen en el aburrimiento... ¿Qué es lo que pasa cuando no tenemos silencio? ¿Cuándo no nos permitimos el silencio?... ¿Estoy evitando pensar bombardeándome de ruido?
¿Qué podemos hacer? No se pueden prohibir las tecnologías. Sabemos que todos los extremos son malos, es necesario por ello, encontrar una relación saludable con la tecnología. Las mismas nos ofrecen herramientas para "enseñar" a usar el internet, a poner límites, así como en su momento cuando éramos niños nos enseñaron a "no hablarles a desconocidos si estamos solos en algún lugar" o a ser precavidos, también es necesario alertar a los niños de los riesgos en el internet.
Quedarnos en la pasividad e inacción no es solución, ni los problemas desaparecen.
Maite comentó una situación que me pareció muy ejemplificadora, con una paciente de trauma complejo. Una de sus pacientes venía con trauma complejo de trauma sexual, en dónde sus síntomas eran casi de libro. Otra paciente llega con la misma sistematologia, la cual presuntamente había sufrido de abuso sexual. Ya en terapia, se dieron cuenta que la niña vivió un tipo de abuso; la misma fue víctima del contenido de la pornografía en su casa, con su primo. Guardo la información, porque el cerebro no distingue lo real de lo no real. Esto nos demuestra lo complejo que es nuestro cerebro, y que estos son temas que debemos de considerar y no dejar de lado.
En el cerebro tenemos el sistema simpático que ayuda en momentos de crisis, eleva el cortisol y por otro lado el parasimpático, que regula y tranquiliza esos momentos. Hoy en día los niños ven violencia constante, por lo que el sistema simpático está constantemente "activo".
La adicción a la tecnología no está reconocida como adicción.
También hablan de la hiperestimulacion, cerebralmente necesita la pantalla para llegar al punto de placer. Videos como los de Cocomelon, generan un "enganche" constante, y una difícil construcción de la tolerancia al aburrimiento, a la frustración, a la vida misma.
Somos adictos al sentir. Los videos cortos que generalmente vemos, son virales porque generaron alguna emoción en el otro, ya sea tristeza, felicidad, o malestar... Nos condenamos a pasar horas y horas viendo videos de segundos; a la hiperestimulacion emocional vacía.
Las psicólogas traen un caso de una niña con autismo severo, de 4 años. No ve a los ojos, y tiene poco desarrollado sistema sensorial, etc. Indagando más, la niña pasaba 10 horas en la pantalla. La corteza pre frontal no se desarrolló correctamente, dicha corteza se "despierta" por la luz, movimiento y sonido. Debido a la hiperestimulacion hubo un retroceso y un debilitamiento de la corteza. La misma es encargada del control de impulsos, emociones, razonamiento lógico matemático, toma de decisiones. Al no desarrollarse, a los niños les cuesta controlar sus emociones, son más intolerantes...
Entonces, ¿qué podemos hacer ante esto que avanza y me cuesta regular?
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